miércoles, 29 de junio de 2011

RIVER, NESTOR Y PERON

Estoy triste, fastidioso, irritable. A medida que transcurren los días la angustia devora mi espíritu y apaga mi mente. Todavía me cuesta entender. No, que River haya caído, No que tenga que planear liberar los sábados por un tiempo, No que mi viejo cumplió 85 años y se olvidó de su cumpleaños porque tenía el corazón (o lo que queda de él, literalmente) dolido, No que a mi hijo no se le cumplieran sus deseos, NADA DE ESO me perturba.
Me perturban los enfermos que se dicen HINCHAS de sus miserias y ensucian a River.
Me perturban los PSEUDO- DIRIGENTES que sólo dirigen basura hacia sus bolsillos (antes y ahora, desde la cabeza hasta los pies).
Me perturban los que hacen leña del árbol caído cuando tienen el bosque en su casa.
Me perturban los que no pueden disfrutar de sus triunfos y sólo gozan de los fracasos del otro.
Me perturba estar así, por todo y por nada.
RIVER, NESTOR Y PERON, millones los vivamos,
RIVER, NESTOR Y PERON, infelices aquellos que festejaron la caída.
Pobres de espíritu, ignorantes de toda ignorancia.
Son demasiado chicos para reconocer tanta grandeza.
Estoy triste, fastidioso, irritable. Cómo cuando Néstor, cómo ahora River. Como cuándo ayer.